Picu Urriellu – Gizon berri bat naiz 7b+ (6b+ obligado) 550 metros

Primera ascensión: Abierta por Ramón Portilla y Jon Lazkano en 1989 utilizando técnicas de escalada artificial. Ellos mismos reequiparon la vía en 1994 con la idea de escalarla en libre, lo que consiguieron con algún punto de reposo, siendo liberada íntegramente  por los vascos Iñigo Basterra y Anger Gardeazábal en 1994.

Material Necesario: 14 cintas y material de reunión. Un juego de friends y otro de empotradores para los 3 últimos largos.

 

Al contemplar desde el refugio la pared de la cara Oeste del Picu resulta incrédulo imaginarse una línea que lo surque directamente de abajo arriba, como si el camino de la vía lo dibujara un niño pequeño: una línea recta hasta lo más alto.

Esa vía es precisamente la «Gizon berri bat naiz», un camino directo al cielo, pasando continuamente por paños de roca inmejorables.

Tiene fama de ser «una de las mejores del mundo en su grado «, y en su estilo. La verdad es que surcar la cara Oeste del Picu, de manera tan directa, es un lujo. Una pared con tanta historia. Además cada largo es brutal, no tiene uno malo. Y para más inri , la calidad de la roca es excepcional (a menudo comparada con la caliza de Taghia y el Verdón…).
Los largos duros están equipados con carácter deportivo, y los fáciles con mucho aleje lo que le da un carácter de aventura a la vía. Conviene llevar un juego de friends para complementar.

Escalada a vista de verdad, ya que no encontraremos rastro de magnesio.

 

Croquis de fernandozamoraguiadepicos.com

Jon Lazkano y Ramón Portilla ya eran famosos por sus escaladas. Estaban muy vinculados al programa Al filo de lo Imposible, de hecho juntos con Tamayo habían abierto una vía en la Torre del Trango, Portilla ya había subido el Cerro Torre, las Siete Cimas… y Jon había escalado la Torre Central del Paine, la Torre Rusia del Pamir…. .

«Gizon berri bat naiz la surcamos por un hueco que quedaba libre por una placa lisa, nuestra idea era abrirla desde abajo perforando la roca lo mínimo posible, lo que pudimos hacer porque había muchísima gota de agua que nos dejó ganchear. Ya abriéndola (en varios días del mes de Septiembre de 1989, en dos ataques) nos dimos cuenta de que la vía era excepcional para ser escalada en libre, así que posteriormente volvimos a equiparla con esa intención.»

«La reequipamos en el año 1993, quería haber ido antes pero nos cortaron unas cuerdas fijas que habíamos dejado instaladas, y eso también nos retrasó. Lo hicimos en distintos días Jon y yo, no conseguimos coincidir, él equipó la parte de arriba y yo desde la travesía para abajo, pero teníamos la misma filosofía de dejarle un componente de aventura. El primer largo, que es el más duro (7b+), me ayudó a marcar los emplazamientos para los seguros Carlos Suárez, porque yo no tenía el nivel. Todos los seguros los metí a mano con el burilador, nunca me ha gustado llevar taladro a las paredes.»

En aquellos años, se recibieron críticas por el reequipamiento. Recientemente Ramón Portilla comentaba en una entrevista «de hecho el comité de reequipamiento no la ha restaurado nunca. Es una pena, ya que es una vía con una línea buenísima, con una roca excepcional y un nivel que, sin ser extremo, es muy mantenido, y no le falta carácter, con aire entre los seguros; hay que ir con el grado asentado y bien de cabeza.»

 

Al pasar el collado vallejo asoma el Picu y tragamos saliva.
El sol acaricia la cara Oeste.
Una mirada atrás

Ha sido un placer compartir la vía con Mikel, Ángel y Eneko. Después de las risas en el roco ya tocaba compartir una pared.

Largo 1 , 7b+: Un bloque que le da el grado a la tirada nos deposita en unas placas con un paso de apretar para llegar a la reunión. Después del bloque la dificultad será de 6b hasta la reunión.

Largo 2, 7a: Es el largo más técnico de la vía. Quizá te pilla un poco frío todavía. Salida técnica con tendencia a izquierdas, para avanzar por una sección fina y dura que da paso a la placa final.

Largo 3, 6c: Una bavaresa nos deposita en una orgía de gotas de agua. Antes del primer clavo conviene meter 2 piezas para proteger bien la salida de la reunión.

Largo 4, 7a+: Largo estético, con constantes secuencias finas en travesía a derecha. Se busca la línea más evidente entre chapas hasta llegar a una repisa amable en la que afrontaremos el bloque que nos separa de la reunión. Conviene tomarte bien tu tiempo si se quiere encadenar.

Largo 5, 6b+: Salimos en recto en busca del primer y segundo spit, travesía a derecha en busca de los demás spits, y con más canto hasta la reunión.

 

Largo 6, 6b+: Navegar para no naufragar. Largo mantenido con pocos seguros, hay que navegar para ir descubriendo el camino más evidente. 4 spits.

 

Largo 7, V+: Un mar de roca nos va descubriendo cazos a medida que escalamos. Al mirar hacia arriba sólo vemos olas de roca, pero van saliendo agarres. 2 spit en sus 30 metros de recorrido.

Largo 8, 7a+: Largo clave de la vía. Tirada mantenida de placa vertical sobre regletas netas. Para nosotros el mejor largo de la vía. Quizá se trate el largo más obligado. Espectacular.

 

Largo 9, 6c+: Tirada de canto hasta una sección final dura, en la que tendremos que poner los pies en adherencia sobre una característica mancha blanca de la roca.

Largo 10, 6b: Salida en recto hasta el primer spit, a la altura del segundo spit ir en travesía hacia él. Desde ahí terreno fácil con alejes hasta la reunión (tendencia a derechas).
Este largo si estuviera en cualquier otro lugar sería excepcional, pero no destaca teniendo en cuenta la calidad del resto de largos.

Largo 11, IV+: Diedro que surca la parte derecha de la laja de España, se protege bien pero el conglomerado de grandes bloques puede parecer poco sólido. Reunión al montarse en la gran laja (dos clavos).

Largo 12, V: Salimos a izquierda hacia el clavo, para buscar un parabolt en su vertical, después otro bolt con tendencia a izquierda y veremos la reunión.

Largo 13,V: Salimos en recto hacia la izquierda para coger un diedrillo y en cuanto podamos la reunión queda muy a la izquierda.

Al final fue una jornada más larga de lo planeado, sobre todo por la roca abrasiva que hizo que el dolor de pies y la piel de las manos fuese constante a partir del séptimo largo.

El descenso lo hicimos por los rapeles de la cara Sur, y desde ahí andando por la canal de la celada.

Cima.
Angel Dust y Mikel.

 

 

 

 

La jamada que se merecía una tapia como esta, nos la pegamos el día siguiente , en:

CASA NIEMBRO
Asiegu s/n
Asiegu – Cabrales
985 84 50 01
manuelniembro@gmail.com


La Sidrería Casa Niembro es, al mismo tiempo, un chigre asturianu y un restaurante de casería con carta 100% libre de gluten. Chigre es una palabra asturiana que significa «sidrería» y que toma su nombre del aparato que se emplea para abrir las botellas.

Asiego es un pequeño pueblo a 425 metros de altitud con unas vistas espectaculares del Picu Urriellu. Esta zona es famosa por sus quesos (especialmente el Cabrales) y por la sidra. No es de extrañar que Manolo y Javi, los hermanos Niembro, decidieran montar la Ruta l’Quesu y la Sidra.

Cuando eran jóvenes los padres de Manolo y Javi los orientaron a que marchasen del pueblo y se formasen en la ciudad. Muchas veces los jóvenes de los pueblos y aldeas van a las ciudades a estudiar o trabajar y no vuelven, es un viaje sin retorno. Pero el caso de los hermanos Niembro fue lo opuesto: fueron a Oviedo, estudiaron y volvieron al pueblo para poner en marcha una iniciativa innovadora con el título de geógrafos bajo el brazo que les permitía mirar a Asiego, su tradición e historia, de una forma más completa. Así, en julio de 1999, nació la Ruta l’Quesu y la Sidra. Desde hace 20 años miles de personas han disfrutado de este magnífico recorrido, “un viaje al mundo de Guillermina (su abuela) a través del paisaje, la gastronomía y la cultura asturiana”, como ellos dicen.

Ofrecen la visita a una quesería donde se elabora el Cabrales, también se visita la cueva de maduración del queso.

También ofrecen un paseo por el pueblo para conocer la organización tradicional de las zonas rurales en Asturias con caserías, quintanas, parroquia y concejo y cómo han afectado los cambios sociales acontecidos en los pueblos en el último siglo. “Una comunidad campesina es una pequeña sociedad de familias perfectamente organizada vinculada a un territorio que buscaba el objetivo de ser autosuficientes. Siendo su producción diversificada y teniendo capacidad técnica y legal para aprovechar de forma integral los recursos que ofrece el territorio, para su transformación y comercialización. Con lo cual, no hacían falta otros canales de comercialización y se aprovechaba todo el valor añadido de esas producciones”.



Después de comer, nos invitaron al llagar, donde se desvelan los secretos de su Sidra Pamirandi que lleva elaborándose desde 1968 por su progenitor, Manolo Niembro. En 2005 Javi se dio de alta como joven agricultor para plantar manzanos y seguir con las riendas del llagar. Tienen 5 pomaradas, 550 árboles, con 16 variedades de manzanas en ecológico, por supuesto. En el llagar disfrutamos de unos culetes y de todas las explicaciones que nos proporcionaron.

Cuando en 2011 los padres de Manolo y Javi se jubilaron y dejaron el bar-tienda, los hermanos decidieron coger el relevo junto con Clara. La base de su cocina es la gastronomía tradicional asturiana. También ofrecen la posibilidad de comprar quesos de la zona y sidra Casa Pamirandi. “Antes, el bar-tienda vendía cosas de fuera para la gente de aquí. Y ahora vendemos cosas de aquí para la gente de fuera” nos dijo Javi. Clara, tenía estudios en hostelería y decidieron que el chigre familiar se convertiría un chigre asturianu y un restaurante de casería al mismo tiempo. Cuando a Clara le diagnosticaron que era celiaca lo tuvo claro: Casa Niembro sería una cocina sin gluten. Y se han convertido en un reconocido restaurante que ha recibido diversos premios y con una carta 100% libre de gluten.

Tuvimos la suerte de disfrutar de sus delicias culinarias : Quesu Cabrales, tortos de maíz con picadillo, boronu… No dejéis de probar su especialidad de Cordero Xaldo a la Sidra, corderos criados por ellos mismos en los pastos de Asiego. Y por supuesto, acompañarlo con Sidra Pamirandi muy frutal, menos ácida y sin el toque de amargor final que sentimos en otras sidras.


Nos trataron fenomenal. Seguro que volveremos !
 

Cachopo.

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