Midi D´Ossau – Eperon Est a la Punta Jean Santé 6b 260 metros

 

Primera Ascensión: Jean y Pierre Ravier el 4 y 5 de julio de 1955.

Material necesario: Friends del 0,5 al 3,5. Fisureros y cintas largas.

Otra pequeña joya de los hermanos Ravier en su montaña predilecta. Es una vía corta para ser el Midi perov solo por el último largo de fisura merece la pena escalarla. Este largo puede resultar difícil de encadenar, pero se pasa bien debido a las grandes posibilidades de protección.

Los hermanos Ravier, nacidos en Paris, el 20 de octubre de 1933, se vieron obligados al traslado de su familia a la vida en el campo durante los años de la guerra de 1939 a 1945, lo que suponía un privilegio para niños de ciudad, que evitaban así los rigores, los riesgos y la penuria alimentaria.

El pueblo donde se mudaron se encontraba justo al pie de los Pirineos. De aquella época data su primer contacto con la montaña.

Después de una temporada consagrada a la ascensión a algunas cumbres por su vía normal (Vignemale y Monte Perdido, entre otras) tomaron la decisión de volar con sus propias alas y fuera ya de las vías más cómodas. Hicieron varias ascensiones difíciles, las clásicas en aquella época, durante el verano de 1950 (tenían entonces 17 años). Al año siguiente se enfrentaron con lo que estaba considerado como el nivel máximo de dificultad: la cara Norte del Petit Pic d´Ossau por la vía Ollivier (que habían repetido ya centenares de veces en su imaginación, leyendo el relato épico que aparecía en el libro de Robert Ollivier) y luego el Couloir de Gaube, por supuesto.

«Una vez que adquirimos un buen conocimiento de la historia del pirineísmo, nos dedicamos a buscar la solución de los “últimos problemas” que habían dejado sin resolver nuestros predecesores (Ia guerra había congelado la progresión del pirineísmo). Hicimos la cara Norte del Piton Carré, Ansábere y la Torre de Marboré, entre otras de las escaladas que hasta entonces habían rechazado todas las tentativas de ascensión. Y después en el Ossau particularmente recogimos el testigo de manos de Robert Ollivier y durante una quincena de años este macizo se convirtió realmente en nuestra montana predilecta.

El material que usábamos era absolutamente rudimentario. No disponíamos más que del mínimo estricto, y eso por dos buenas razones: en primer lugar, en aquella época había muy poco material en el mercado, y además, nuestros medios financieros eran muy limitados. Recordamos, por ejemplo, haber hecho confeccionar tacos de madera y tableros para vivac, por un amigo vecino, dueño de una carpintería.

Algo parecido ocurría con las técnicas de escalada, que no estaban ni desarrolladas ni afinadas en escuelas de roca. Nunca hemos sido adictos al entrenamiento furibundo, tal como se concibe hoy en día. Los pocos conocimientos que adquirimos en este dominio (y que no han crecido mucho a lo largo de los años) se deben sin duda a la consulta de algunos manuales técnicos de alpinismo. Somos pirineístas autodidactas, instintivos, que no hemos aprendido prácticamente nada fuera de nosotros mismos… Y en esas nos hemos quedado … renunciando a evolucionar, a adoptar novedades, inventos (que a veces son, sin embargo, muy cómodos).

Por ejemplo, nunca hemos usado zapatillas o “pies de gato” para escalar (dicen que hacen ganar algún grado). ¡lncluso tardamos mucho en utilizar el arnés!.
Examinando una foto tomada durante nuestra lejana ascensión al Couloir de Gaube, un amigo nos ha asegurado ique llevábamos los crampones puestos al revés (lo de atrás adelante)! Desde luego, se trataba de crampones antediluvianos, austriacos, hechos de hierro forjado y comprados en alguna tienda de antiguedades. Como ves, somos pirineistas fuera de las normas, y de los que no hay que poner como ejemplo.»

 

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Aproximación: Desde el refugio debemos llegar a la parte baja de la muralla de Pombie, para ascender por la evidente diagonal en busca de la entrada al corredor Pombie-Suzon. Justo antes de la entrada encontramos a mano izquierda el comienzo de la vía marcada con un hito.

Conviene ir con tiento en la vira, nosotros lo hicimos desencordados pero si se siente inseguridad mejor encordarse, ya que se va ganando mucha altura y un resbalón puede ser fatal. En mitad de la vira hay una reunión.

 

 

Desde Portalet, la vistas como siempre espectaculares.

 

Se aprecia la vira hasta el corredor Pombie-Suzon.

 

 

Comenzamos por la vira Pombie-Suzon.

 

Largo 1, V, 40 metros: Pequeño paso a bloque para superar un desplome, giramos hacia la derecha y enfocamos un diedro que nos deposita en una repisa. Reunión de 3 clavos.

 

 

Largo 2, V+, 35 metros: Salida a bloque, y continuamos por un bonito y estético diedro. Al final salimos a la izquierda en busca de una incómoda reunión en placa. Reunión de 3 clavos.

 

 

 

Largo 3, 6a, 25 metros: Ascendemos por unas fisuras, y al altura del techo hacemos una expuesta travesía difícil de proteger. Los dos clavos que marca el croquis en el techo no están, de manera que queda una travesía picantona hasta alcanzar un clavo salvador. Desde ahí hasta la reunión terreno fácil. Reunión de 3 clavos.

Llegando a la travesía.

 

Una mirada atrás.

Largo 4, IV+, 35 metros: Salimos a la izquierda y remontamos por terreno fácil hasta montar reunión de un clavo a reforzar.

 

 

Largo 5, IV, 40 metros: Seguimos con tendencia a derecha hasta colocarnos debajo de unas fisuras verticales. Reunión en un bloque sólido.

Largo 6, V, 45 metros: Superamos un diedro con un poco de deplome (dos clavos). Después seguimos en recto por otro diedro herboso que nos empuja a salirnos hacia su izquierda en busca de la bavaresa que nos dejará en la siguiente reunión, a los pies de la fisura del último largo. Muy buen largo.

 

Largo 7, 6b, 40 metros: Salimos por fisura de dedos tumbada, tras un reposo nos metemos en un diedro/offwith que se va dejando aunque intimida. Escalada técnica de gesto. Llegamos a otro buen reposo para coger aliento, hay una reunión antigua llena de cordinos en mal estado (probablemente la que montaron los Ravier en su día) que nos saltamos. A partir de ahí espectacular fisura de manos hasta la reunión. Sólo por este largo merece la pena hacer esta vía. Espectacular.

 

 

 

La jamada la hicimos en el estupendo Restaurante El Embalse, en el pueblo de El Pueyo de Panticosa. Se ha convertido ya en un clasicazo de 7p7j. Nos encanta !

Restaurante «El Embalse»:

Calle Mayor 10
El Pueyo de Jaca,
22662 Panticosa
+34 974 48 70 48

fachada

Restaurante rustico y familiar. Comida casera y buen trato.
Menú de 16€ con variedad de primeros y segundos:

PRIMEROS
Potaje de garbanzos
Sopa de cocido
Borrajas
Macarrones con tomate chorizo y jamón
Pudding de puerro, setas y gambas
Patatas encebolladas (asadas)
Cogollos con anchoas
Ensalada con gulas y gambas

SEGUNDOS
Conejo Brasa
Codorniz Brasa
Muslo de pollo Brasa
Solomillo de cerdo con salsa roquefort
Chuletas de cordero Brasa
Lubina plancha

Salmón plancha con salsa Provenzal
Estofado de jabalí
Rabo de Toro

Nuestra recomendación:  Los garbanzos (suaves) y el conejo a la brasa (con ali oli).

 

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